RESULTADO TRAS LA DAGOR BRAGOLLACH, BATALLA DE LA LLAMA SÚBITA
En el año 455 de la Edad del Sol Melkor organizó una ofensiva de invierno. Esta era una decisión arriesgada e innovadora en el Norte, donde la estación fría congela las fronteras. El amoldamiento a la rutina del asedio por parte de los elfos fue crucial en el éxito de Melkor, puesto que la vigilancia del sitio de Angband era entonces débil y relajada.
A esa innovación estratégica se le unieron varias novedades tácticas, en especial durante la ruptura de la línea de fuertes Noldor en torno a Angband. Incluía el uso de gases tóxicos previo al asalto, y el uso en vanguardia de las tropas de élite, como dragones acorazados y unidades de Balrogs. Las tropas regulares ya no formaban el frente de batalla, no entraban en acción hasta que la primera línea de defensa del enemigo estaba rota y desorganizada. Pero sin duda el avance táctico más novedoso, y el que dio nombre a la campaña de invierno, fue el uso del fuego y la rapidez del avance de este por delante de sus propias tropas.
Tras la ocupación arrolladora de Ard-Galen, realizada en apenas unos días, las líneas de ataque se extendieron en dos columnas, que al alejarse de su propia fortaleza no disponían del recurso a los gases y ríos de fuego. La columna del este penetraba como un cuchillo en la arena una vez rotas las defensas de los hijos de Feänor. Sólo la fortaleza de Maedhros, Himring, permanecía en pie, lo que impedía a las fuerzas de Melkor usar con seguridad el paso del Aglón a sus pies, que habían ocupado previamente, aunque lo mantenían cerrado impidiendo así contraataques del sur a su retaguardia. Este brazo izquierdo de la ofensiva de Melkor se extendió rápidamente, cercando Doriath por el este y el sur, hasta las Cataratas del Sirion y sin llegar a atacar Amon Ereb, el más meridional de los baluartes de los elfos. Himring estuvo aislada en un mar de enemigos durante más de siete años.
Mientras este brazo izquierdo se extendía en un abrazo hostil, el derecho golpeaba con puño de hierro, pero sin extenderse ni ocupar territorio. Su principal objetivo era mantener abierta la cuña entre los reinos del noroeste, de Fingon y Fingolfin y sus aliados del Este. Los elfos y hombres se vieron obligados aquí a una guerra defensiva en torno a las fortalezas de Eithel Sirion, y Minas Tirith, que protegían respectivamente el paso de las montañas Ered Wethrin, que daban entrada a los reinos del Noroeste, y el vado del río Sirion, cuyo valle se extendía como una lanza hasta el corazón de los reinos del suroeste. La extrema necesidad de defender estos dos puntos hizo desechar cualquier intención de enviar columnas de apoyo al este, aunque hubiese sido por la trabajosa ruta semicircular siguiendo el curso del río Teiglin.
Tras dos años de ocupación, el frente del Este se consideró consolidado, y llegó el momento de presionar más fuertemente al Oeste. El general más exitoso de Melkor, Tevildo el Nigromante, señor de los licántropos y maestro de hechicería, llamado Sauron por los elfos, fue asignado con la misión de vencer finalmente la resistencia de Orodreth en MinasTirith. Su asalto fue un éxito rotundo, y una vez reconstruidas las fortificaciones, que pasaron a llamarse Tol in Gaurhoth, el camino del Sirion se abrió para cercar casi completamente el reino de Doriath en un abrazo mortal.
Sin embargo, durante todo ese tiempo, y aún durante cinco años más el cerco no pudo completarse. La meseta de Dorthonion, al norte de Doriath, seguía aún defendida con éxito por un grupo de guerrilleros de la casa de Bëor, expulsados de sus hogares. Su conocimiento del terreno les había servido para dificultar el aprovisionamiento de Ered Gorgoroth al norte de Nan Dungortheb y la Frontera de Melian. Aunque fueron perseguidos a sangre y fuego y su número disminuía día a día, los caminos de la meseta y las colinas eran muy peligrosos para los de Angband.
Entonces fue llamado a una nueva misión Sauron, cuando habían pasado siete años desde la ofensiva de invierno, durante los cuales las tierras de Hithlum habían sido devastadas, y por lo tanto la posición de Tol in Gaurhoth no estaba amenazada. Debía dar caza al los últimos defensores de Dorthonion, que seguían impidiendo la ocupación real de la meseta. También aquí pudo apuntarse otro éxito Sauron. Todos los proscritos fueron muertos o capturados, salvo Beren, forzado a exiliarse por el único camino que le quedaba libre: Los barrancos de Ered Gorgoroth y el valle de Nan Dungortheb hacia Doriath.